LA MUDANZA
Hace más o menos un año nos
mudamos de casa, a pesar de las recomendaciones y hasta las burlas no mudamos,
el nuevo barrio es muy parecido al viejo, no es más tranquilo pero es más acogedor, debo reconocer que la
decisión de mudarnos de casa fue muy difícil, sobre todo porque las peques
están creciendo y no queríamos equivocarnos de barrio.
Los vecinos del nuevo barrio nos
recibieron con los brazos abiertos y hasta hicieron fiesta con nuestra llegada,
ya lo habían preparado con anticipación. Fue muy triste dejar a los viejos
vecinos y hasta a la familia que no se hacían a la idea de que nos mudábamos de
barrio.
Los viejos vecinos venían preguntando
con mucha curiosidad y burla ¿porque nos mudábamos?, ¿que erá aquello que no
nos gustaba del barrio que queríamos dejar?. Nada, no había nada que no nos
gustara al contrario nos daba mucha nostalgia alejarnos del barrio, pero bien
dice el refrán “por mejoría… mi casa dejaría...”.
Cuando llegamos a la casa nueva, ya
muchos nos esperaban. Cargar con las cosas viejas fue lo más difícil y tuvimos
que dejar muchas de ellas en el barrio viejo, algunas muy pesadas las tuvimos
que traer a la casa nueva.
Cuando salimos del barrio no
faltaron los vecinos que nos decían “ya regresarán… aquí los esperamos...”.
En la casa nueva el jardín es
bonito, la sala, el comedor, todo, todo es bonito y sobre todo los vecinos… están
ahí siempre saludando… siempre preguntando cómo estamos.
La familia? , solo imagino lo que
piensan, está claro que después de tantos años de ser uno de los miembros
activos de la barriada a muchos les afecta, lo entendemos, dio gusto que otros vecinitos nos felicitaran por dar el
paso que ellos no se atreven. Cuando les dije a que barrio me iba algunos
pusieron el grito en el cielo… si, en el “cielo”… pero lo que más feliz me hizo
fue saber que parte de mi familia me esperaba en este barrio.
A veces tenemos que soportar las miradas de los viejos vecinos, que esperan vernos regresar al barrio. Mudarnos significó para nosotros tener que soportar muchas tempestades y revuelos, los ojos de los demás estarían siempre sobre nosotros esperando una caida.
El barrio nuevo queda muy pero
muy cerca del viejo y si algún vecinito quiere venir a visitar, si algún
familiar quiere también puede venir, pero
recuerden que la primera vez es visita, la segunda ya será su hogar.
Este barrio tiene un nombre muy particular se llama “CAMINO DE VIDA”, un barrio al llegamos sin querer queriendo, pero que nos gusto tanto que cogimos nuestras
chivas y nos mudamos. Si alguien nos juzgó por eso, no nos preocupa sabemos que el “presidente del comité vecinal” apoya
nuestra moción.
Solo DIOS… es el camino… la luz…
y la verdad…
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